Paso por la plaza de mi pueblo
tan bonito en verano y en invierno,
los niños juegan en la calle
felices y despreocupados;
año siguiente, la misma calle,
los mismos niños ahora cambiados.
Los balones se transformaron en chinas de hachís,
y su felicidad en papelinas.
Cambiaron juegos por porros, es así.
¿Dónde estará su inocencia perdida?
Quizá algún día la encuentren
en una raya de cocaína.
Autor
SONIA ESPEJO
Publicado en 1001poemas.com el
2009-06-07