Ofreciendo mi memoria vanas ideas a mí pensar
Acariciando el amanecer que juntos nos vio
Y que al parecer el ocaso de tu triste mirada
Sofoca tan fuertemente mis palabras y mi mente deja pasar
Con tanto dolor a mi alma el triste llanto,
Con tantas heridas a mi ser, con tanta pena mi corazón
Con tanta fuerza destrozaste mis sentimientos
Cual vaso de vidrio que tiras de la mesa, mi suerte así quedó.
Yace mi cuerpo a tu dulce mirar sin vida, sin aliento
No tengo nada que pensar, me lo has quitado todo
¿Has olvidado la promesa que juntos en aquella tarde
Con tanto amor nos hicimos para siempre?
No respondas tan obvia pregunta con tantas respuestas
La inminente muerte llega a mis sentidos después de amar
Después de tanta pasión, me dejas solo, sin ti.
No pienso más que pasar la tristeza, pero sutil tu mirada
Aniquila mi último momento de paz
Tus palabras destruyen lo que con tanto amor un día te di
Lo que con tanta pasión y cariño te ofrecí
Aceptando el reto de amarte sin medida, sin límites.
Paseando en la noche de mi vida, en el ocaso de este día
Solo resta decir dos palabras que aunque muerto
Las diría sin pensarlo más… Te Amo
Y quiero que sepas que conmigo siempre podrás contar.
Adiós pleno día, adiós luz de mis ojos, siento que se escapa
Tan lentamente la vida de mi ser, de mis pensamientos
Siento que se va pero me siento contento
Pues he amado a aquella mujer que siempre estuvo en mis sueños.
Autor
LUIS ENRIQUE CASTRO HIDALGO
Publicado en 1001poemas.com el
2009-05-31